Como cada año Madrid, esta última semana de febrero, se llena de Ferias de Arte. Alrededor de la «Joya de la Corona” ARCO, una serie de recintos se preparan para su evento particular. Ferias de Arte nacidas a remolque del tirón de la locomotora.

El Quatre que ha visto nacer y morir a unas cuántas de ellas y tras más de 20 años acudiendo a esta cita anual, no va a estar en ninguna. Ahora con nuestra Galería reconvertida en online y porque no decirlo, con un poco de nostalgia, vamos a quedarnos en casa… Bueno en la nube….

Pero no por ello vamos a dejar de estar al quite de la cuestión. Estos días anteriores a la gran semana del Arte, todo tipo de artículos sobre el tema se pueden leer en los medios de comunicación. Unos simplemente recordando los diferentes espacios de cada uno de los eventos que se preparan y otros, los más, atreviéndose a críticas más o menos objetivas de la razón de ser de esta semana tan especial, lo queramos o no, para aquellos que nos dedicamos de un modo u otro a este mundo de las artes visuales.

Para empezar, no siempre existió esta semana loca. No siempre ni mucho menos existieron tantas Ferias en el mismo y corto espacio de tiempo. ARCO que en cierto modo nació casi como una necesidad de subirse al carro del arte contemporáneo europeo, estaba prácticamente sola. Allá por el año 1982 era una isla que emergía en cierto modo de la más tremenda vaciedad. Nadie o mejor dicho casi nadie sabía que era una Feria de Arte Contemporáneo. En este país aquello se convirtió en un peregrinaje y, toda la gente relacionada con este loco mundillo de las artes plásticas, acudía cada año a esta cita que poco a poco fue internacionalizándose cada vez más y adquiriendo un apoyo institucional sin reservas.

Al cabo de un tiempo, algunos vieron en la Ferias un negocio redondo y empezaron a surgir otros eventos de ese tipo en otros lugares. Incluso en Barcelona, ciudad ahora huérfana de cualquier tipo de acontecimiento similar, tuvo su Feria, Artexpo, que empezó de una manera muy digna y a la que acudimos en todas sus ediciones. Nosotros mismos los galeristas y nuestras disputas acabamos con ella….

El caso es que, en Madrid, la cosa ha ido de distinta manera y pronto apareció una Feria paralela a Arco, aunque en distintas fechas. DeArte se llamaba y así empezó nuestra aventura en la capital. También en esta ocasión las disensiones internas dieron al traste con el proyecto y tras siete años en el Pabellón de Congresos de la Castellana desapareció al mismo tiempo que empezaba su andadura Art Madrid. El Quatre no perdió la oportunidad y fue una de las pocas Galerías que apostó por ella en la primera edición de la nueva Feria.

Pasado el tiempo, otros acontecimientos de ese tipo han ido apareciendo, Just Mad, Flecha y así hasta 8 eventos distintos serán los que este año se confabulen para tenernos entretenidos.

Durante los años que van desde el final del siglo pasado hasta el comienzo de la crisis, las Ferias proliferaron por todo el país. Cualquier ciudad era capaz de promover su propio evento y en muchos casos el resultado fue poco menos que desastroso. El caso era hacer negocio con las Galerías que se apuntaban. Todo valía y la calidad del montaje a menudo era espantosa. Por suerte en ese caso, la crisis del sector se las llevó por delante. Hoy en día muy pocas Ferias sobreviven en España, pero Madrid es una excepción. Al contrario, cada año nos sorprende con un nuevo evento.

Pero, que es una Feria, como funciona…

Exceptuando ARCO que es un mundo aparte y que en realidad lo que busca es su proyección internacional y que en los últimos tiempos tiene muy poca representación en cuanto a artistas españoles y que a mi modo de entender se ha convertido cada vez más en un espectáculo, las demás Ferias están montadas como negocio. Un negocio que se está aprovechando del poco público que visita las Galerías hoy en día y que obliga a éstas a intentar salir fuera del espacio habitual en busca de nuevos clientes.

La mayoría de las Galerías no podemos asistir a las grandes Ferias como ARCO,(véase Art Basel, TEFAF, etc.etc). Y no podemos asistir porque no aceptan el tipo de propuestas que presentamos por distintos motivos según el Comité de Selección. Claro que la calidad cada uno la entiende y en esto del Arte mucho más, como quiere. La mayoría de gente no sabe que para participar en una Feria de Arte, antes que nada, hay que presentar una propuesta expositiva y que ésta sea aceptada por un comité que selecciona que Galerías pueden participar en ella.

Una vez pasado este trámite hay que pagar el espacio, el «stand»… y no es barato ni mucho menos. Participar en una Feria significa una apuesta muy fuerte y en muchos casos el retorno económico no es el esperado. Una apuesta que en el caso de ser la primera participación es en cierto modo una apuesta a ciegas. La primera participación en una Feria de Arte suele ser un desastre y se necesita abrir camino con el paso de los años en la captación de nuevos clientes. En resumen, una Feria de éxito es el trabajo de varios años de asistencia.

Pero volviendo a la Semana del Arte podríamos discutir si es bueno la acumulación de tantos eventos en la misma semana. En la actual situación del sector cada vez surgen más dudas sobre si el actual modelo de Feria al uso es el adecuado. Sobre todo, en un país en el que los coleccionistas son una minoría y la mayor parte de compradores son particulares que buscan algo más doméstico, algo con que vestir sus casas. Pero este tipo de comprador tras la crisis o mejor dicho en la crisis que vivimos no está para gastos superfluos y eso se ha visto en las últimas ediciones feriales. Las ventas suelen ser de obras de precio bajo con lo que las Galerías se ven obligadas a mostrar cantidad en detrimento de la calidad para poder superar el presupuesto de gastos. Conclusión… Todo revierte en una muestra de Arte menor que en muchos casos roza simplemente la decoración pura y dura muy lejos del talento inherente a una obra de Arte.

El futuro pues de las Ferias de Arte Contemporáneo de nivel medio se presenta muy gris a menos que haya un cambio radical en el propio concepto con el que fueron ideadas. Las Galerías en la actual situación necesitan un retorno para repetir su asistencia o dejarán de hacerlo. Desde la selección de obras hasta la idea mercantilista que las preside hoy en día, tienen que dar un vuelco. Atraer a un público más interesado en adquirir verdaderas obras de Arte, un público capaz de descubrir el talento en los nuevos artistas de este país que los hay y muchos. Un público que deje a un lado el esnobismo y con un criterio personal e intransferible. En definitiva atraer al público objetivo al que de momento se ha dejado de lado. El ochenta por ciento del personal que se pasea por las Ferias tiene tres etiquetas: artistas, galeristas y paseantes sin más.

De todos modos y, para terminar. A los que vivimos fuera de Madrid no nos deja de dar una envidia terrible la Semana del Arte. Al menos, con sus pros y contras, en ese periodo de tiempo éste es el protagonista del que se habla, se discute… aunque el resto del año esté completamente olvidado.